Ir de Compras con los Niños: Fomenta Su Autosuficiencia Espiritual

By L. Whitney Clayton and Kathy Kipp Clayton

Ir de Compras con los Niños: Fomenta Su Autosuficiencia Espiritual

Por el élder L. Whitney Clayton y Kathy Clayton.

El élder L. Whitney Clayton es miembro del Primer Quórum de los Setenta. Kathy Clayton es su esposa y madre de siete hijos.

Este artículo se publicó en Religious Educator 4 núm 2 (2003).

 

Después de haberles enseñado a nuestros siete hijos, quienes con frecuencia cumplían bien con las reglas del salón de clases, la maestra de cuarto grado apartó a nuestro hijo menor y le preguntó: “Qué es lo que hacen tus padres para lograr que te portes bien? ¿Te gritan? ¿Te castigan? ¿Te impiden salir a jugar?” Al terminar la lista de las consecuencias amenazadoras,  esperó a que el pensativo niño respondiera. Después de un momento de reflexión, él respondió. "Nos culpan hasta la muerte".

No nos sentimos orgullosos de la forma en que presentó nuestra estrategia de enseñanza. Aunque nos dio gusto que no reportara los gritos, los castigos ni los encierros como nuestras prácticas para convencerlos, nos hubiera gustado que respondiera simplemente: “Nos capacitan a conciencia.”

Después de una larga carcajada y una breve mueca de dolor por la conversación de una maestra con su alumno, consideramos en serio su pregunta con la intención de identificar, después del hecho, una metodología. Concluimos que habíamos inter actuado, deliberada e inadvertidamente, con nuestros hijos con un método unificado en lo general.                                                 

Tengan Cuidado con las Recompensas o los Castigos Externos

Estuvimos de acuerdo en que cualquier método de disciplina basado en imponer castigos, o que conceda recompensas, puede llegar a ser manipulador y retrasar el privilegio del niño de sentir la dulce sensación personal, y de recibir la aprobación  del cielo,  por sus buenas decisiones. Los niños que se conforman con cruzar los brazos y sentarse en silencio en la Iglesia porque esperan la estrella dorada que sus padres pondrán en sus frentes al final de los servicios pueden no reconocer el  dulce sentido de adoración y la conexión con el cielo a lo que tienen derecho por su comportamiento reverente.

Las estrellas doradas,  proporcionan estímulo positivo a corto plazo pero son sustituto superficial de las recompensas internas más duraderas por las buenas decisiones y el trabajo bien hecho. Aunque como padres, nos gusta recibir boletas con buenas calificaciones, el entusiasmo en la voz y la luz en los ojos de los niños por resolver una ecuación matemática o escribir su primera composición subraya y resalta de una manera profunda y duradera el gusto por el aprendizaje.  Las calificaciones excelentes no son una meta real para todos los niños, pero sí lo son las experiencias satisfactorias y personales con el aprendizaje, el descubrimiento y el logro por ser objetivos reales. Es posible que nuestro actual sistema educativo no permita esa visión idealista del éxito educativo personal, pero nosotros, como padres, podemos adoptar ese punto de vista al celebrarles el cumplimiento, los mejores esfuerzos y los logros personales.

Fomenten la Auto Suficiencia

Los educadores se refieran al aprendizaje ideal como “el nivel de competencia más uno”, lo que significa que un maestro sabio le ofrece a sus alumnos material que domina bien, más otro poco. Está claro lo bueno del concepto. Preservar los elementos de un curso de estudio aumenta la confianza de los alumnos y les enseña la auto suficiencia, y presentarles materias nuevas promueve su desarrollo y crecimiento. Una fórmula semejante podría ser muy útil para los padres. Ir al supermercado con niños pequeños sirve muy bien para ilustrar el punto. Aunque siempre es más fácil dejar a los pequeños en casa en lugar de llevarlos con nosotros, la oportunidad de que desarrollen su auto control bien vale la inconveniencia de los padres. Cuando los niños son muy pequeños, ir a la tienda puede ser el "más uno" de la ecuación por lo que, simplemente sentarse en el carrito de compras y durar la hora sin hacer una rabieta, los ayuda a crecer a un nivel apropiado.

Cuando el niño domina ese nivel de comportamiento, un padre sabio puede sacar al niño del carrito y permitirle caminar junto a él llevándolo de la mano o que se sujete al carrito. La mano libre que pueda alcanzar las tentaciones puestas en los anaqueles inferiores, se convierte en el “más uno”. Previendo que el niño esté listo para una autodisciplina más avanzada, el padre puede soltar la mano del niño pero le pedirá que permanezca junto al carrito. Con las dos manos libres y sin nada que lo detenga, el niño deberá fortalecer la capacidad para dominar su deseo de correr, que es parte del hombre natural, y quedarse junto a su padre, a pesar de la libertad   real que tiene el niño para correr a lo largo del pasillo. Luego, un niño un poco mayor y más disciplinado, experimenta el “más uno” cuando se le manda que vaya al final del pasillo y traiga algo que necesitan comprar o se le da la oportunidad que escoja algo por sí solo.

Ayuden a los Niños a Corregir su Comportamiento

Todo esto suena muy académico, pero en base a nuestra propia repetida experiencia práctica no académica; es un hecho, que siempre hay riesgos al llevar a los niños a la tienda, ya no se diga al permitirles ir más allá del carrito. ¿Qué pasa si ese niño que antes se ha portado bien corre impulsivamente hacia el final del pasillo a donde están las manzanas acomodadas en forma de torre y saca una manzana de la hilera de abajo? ¿Ha fracasado por completo su experiencia de auto-disciplina? Aunque es posible que hace algunos años, cuando estábamos llevando a nuestros impredecibles hijos al supermercado. hubiésemos dudado para responder creemos que, incluso entonces, habríamos confirmado el principio de "competencia más uno", a pesar del riesgo inevitable que implica ese "más uno". Por lo tanto, ¿qué recomendamos si las manzanas caen al piso y ruedan por el pasillo?  Lo obvio—llevar al niño culpable al lugar del problema—y ayudarle a recogerlas. Una calurosa tarde en California al visitar a unos amigos de la familia, los niños estaban divirtiéndose luchando en el jardín del frente de la casa. En un súbito arranque de ira, un niño agarró un juguete y golpeó a otro en la cabeza, lo que requirió de varios puntos de sutura. Por la forma en que respondió, la madre de ese pequeño ofensor le enseñó una lección duradera y, bondadosamente nos la contó quince años después: Lo llevó a una panadería, e hizo que el niño usara su propio dinero para comprar una caja de donas para su amigo herido. Como si eso no fuera suficiente, lo llevó a la casa de su amigo, y se quedó en la banqueta mientras el niño recorría solo el largo camino hasta la puerta para entregarle la caja a su amigo junto con una disculpa dolorosa. El arrepentimiento es un privilegio esencial, hasta de los ofensores muy pequeños.

Preparen las Mentes de los Niños para Hacer Buenas Decisiones

Aunque no podemos prever cada posible desafío, podemos instruir apropiadamente a nuestros hijos hablando por adelantado de las posibles experiencias y tentaciones que puedan enfrentar. Una niña que ha visto las llamativas cajas de cereal, puestas muy estratégicamente al nivel de sus ojos, y que hace  el compromiso mental de no  sacarlas de los anaqueles, estará mejor preparada para su experiencia de “más uno” al caminar por los pasillos de la tienda sin restricción alguna. Si creemos en hablar de las cajas de cereal, pero evitamos la conversación acerca de las manzanas, hablar de eso después del hecho podría ser útil para la próxima vez. El aprender y arrepentirse son proyectos de toda la vida.

Adquieran el Gusto por las Cosas Buenas

Otros de los beneficios de llevar a nuestros hijos al supermercado y a otras partes son las oportunidades, interesantes y enriquecedoras, de pasar tiempo juntos,   conversar con ellos y exponerlos a las diferentes y hermosas cosas de la vida. Parte de cultivar un anhelo por lo bueno, implica que los niños hayan estado ampliamente expuestos a ello. Como resultado de que conocemos la identidad eterna, como hijos de Dios, de nuestros hijos podemos creer en que tienen la disposición de reconocer y desear lo que es bueno. Podemos confiar en que ellos podrán conocer lo que sea “virtuoso, bello, de buena reputación o digno de alabanza,” y que pueden adquirir el afán y la determinación de “a esto aspiramos” (Artículos de Fe 1:13), en sus amigos, sus aficiones y sus actividades. Entonces, los padres asumen la afortunada tarea de ofrecer y exponer a sus hijos a las cosas maravillosas.

Admiramos a un grupo de seis madres jóvenes que organizaron un grupo semanal de apreciación musical para sus hijos de cuatro años de edad. A medida que estos pequeños amantes de la música jugaban con ritmos y letras felices, las  madres imaginativas estaban tomando la iniciativa de fomentar una tendencia, dada por Dios, hacia las influencias positivas, además de participar afirmativamente con sus hijos pequeños y los amigos de sus hijos en esa actividad. Estas madres estan profundizando su propio gusto por las panderetas caseras y su aprecio por los niños de cuatro años de otras personas.

El escuchar buena música juntos y sin prejuicios probablemente tendrá beneficios duraderos para todos.

Otra familia que conocemos formó un club familiar para ir a museos. Buscaban juntos en los periódicos  las exhibiciones apropiadas a las que pudieran asistir juntos. Cuando nos unimos a ellos en una excursión familiar para asistir a una exposición itinerante en el Museo Getty, nos impresionó el placer cultural e   inteligente de sus hijos al ver esas hermosas y desafiantes obras de arte. Teniendo como su guía una medida de "competencia más uno" empezando cuando sus niños eran pequeños, los padres fomentaron y creyeron en la tendencia divina de sus hijos hacia las cosas hermosas.

Pasen Tiempo Revisando las Decisiones Diarias

Hacer buen uso del tiempo aumenta la oportunidad de estar expuestos a cosas dignas de alabanza, y reduce el mal uso del tiempo libre. Debemos evitar pensar en términos como “pasar el rato” o “matar el tiempo” y decidir mejor “tomar el tiempo” o “invertir tiempo”. Al fin de cada día, algunas veces ya muy cansados pero siempre con determinación, nos sentamos durante algunos minutos al lado de la cama de nuestros hijos para que cada uno considerara en la semi-penumbra de su cuarto la petición ritual: “Dime todas las cosas que has hecho hoy.” Al paso de los años, escuchamos los dulces recuerdos de cosas hechas por primera vez; las tiernas confesiones de los remordimientos de la niñez, las profundas deliberaciones sobre las cosas pendientes de decidir, los recuerdos nostálgicos de las oportunidades perdidas, y las bien pensadas reflexiones sobre el bien y el mal. Los hijos estaban revisando de manera significativa, tan pronto como podían hablar, los eventos productivos de su día con gusto, y aumentando su determinación de eliminar los momentos desperdiciados o mal aprovechados.

Otra familia ejemplar ha tenido la práctica, comenzando desde que sus niños eran muy pequeños y continuando durante su adolescencia, de preguntar a cada hijo, al final de cada día que recordara y reportara un “pensamiento feliz,” Una vida bien vivida empieza con una creación espiritual, sigue con una ejecución digna, y concluye con un repaso y análisis. Podemos usar como ejemplo el modelo de la creación de esta tierra. Esa revisión al fin del día nos ayuda a nosotros, y a nuestros hijos, a tratar de identificar y luego repetir, las actividades y comportamientos que formaron parte del “pensamiento feliz.”

Tomen en Serio las Decisiones de los Hijos

Aunque nos daba gusto que la penumbra ocultara nuestra sonrisa cuando nuestros hijos revisaron seriamente las cosas infantiles que sabíamos que a largo plazo eran   intrascendentes, tratamos de tomar muy en serio sus pensamientos y sus preocupaciones. Cuando, a principios de nuestro matrimonio, le pedimos consejo a mi padre acerca de la posible compra de nuestra primera casa, nos puso un ejemplo valioso. Eramos pobres. Como el condominio que rentábamos mientras asistía a la universidad se iba a vender, nos vimos obligados a decidir si lo comprábamos buscábamos otra casa en donde vivir. El precio del pequeño condominio de dos recámaras era de $18,000. Pagar una hipoteca en lugar de renta, en realidad sería mas baja, pero nos preocupaban el pago inicial y el compromiso de la compra. Un padre amoroso, que con seguridad estaba riéndose al otro lado del teléfono por nuestra gran preocupación por lo que para él pudo haber sido una pequeña cantidad de dinero y una decisión sencilla, nos escuchó con cortés sinceridad, puso  a nuestra consideración su mejor análisis profesional, y luego expresó su confianza en nuestra capacidad para tomar una buena decisión. De igual manera, nuestro Padre Celestial ve, desde su posición superior, la naturaleza eternamente intrascendente de muchas de nuestras preocupaciones; pero, sin embargo, su atención nunca es condescendiente. Nosotros y nuestros hijos somos obras en proceso

Confíen en la Capacidad de los Niños para Recibir Inspiración

Felizmente, nosotros los padres podemos confiar en la capacidad  de nuestros hijos para recibir su propia inspiración. Nuestro trabajo, entonces, es enseñarles a buscar y ser sensibles al Espíritu y que honren esos sentimientos, al no exigirles que sean obedientes a nuestras reglas arbitrarias. Buscamos para ellos, así como buscamos para nosotros mismos, la determinación, la sabiduría, y la disposición de aceptar la voluntad del cielo, no una larga lista de cosas que la familia “debe” obedecer. Imponer como meta principal la obediencia de nuestros hijos a nuestras leyes, les hace creer que siempre sabemos cuál es el mejor camino para ellos, reduce su privilegio de recibir inspiración e aumenta nuestro deseo de controlarlos.

La Luz de Cristo le es dada a todos, hasta a los pequeños, en cantidad suficiente para que sientan la diferencia entre el bien y el mal. Nuestra meta es cultivar sus corazones para que anhelen, sus oídos para que escuchen, y su voluntad para honrar esa luz. El fomento de tal sensibilidad espiritual comienza antes de los tres años, continúa hasta los ocho años cuando reciben la compañía constante del Espíritu Santo, y luego va más allá. A medida que sus vidas y decisiones se complican, su privilegio a la inspiración y la ayuda celestial se vuelve mas completa. De manera ideal y con la debida atención, aumenta su capacidad para distinguir a las voces dignas entre todas las demás a la vez que aumenta la necesidad de ese discernimiento.

El privilegio del albedrío siempre ha tenido riesgos, pero la búsqueda para promover la auto suficiencia espiritual es una causa celestial. Al confiar en la Luz de Cristo, en la naturaleza eterna de nuestro proyecto, y en la Gracia suplementaria de Dios, podemos emprender esa tarea con paciencia, determinación y gozo.

Usen los Bloques de Construcción para Fomentar la Auto Suficiencia

En resumen, hemos aprendido a ver los elementos del pensamiento ideológico descritos arriba como los bloques de construcción para fomentar la auto suficiencia, y recomendamos que todos los padres adopten el método que ha tenido éxito en nuestra vida:

! Tengan Cuidado con las Recompensas o los Castigos Externos para obtener los resultados finales de las buenas decisiones.

! Fomenten la auto suficiencia con la fórmula “competencia más uno”.

! Preparen a los hijos para que hagan decisiones responsables hablando por adelantado sobre las alternativas y previendo los posibles resultados.

! Ayuden a los hijos con las oportunidades apropiadas para arrepentirse, corregir los errores y ayudándoles a aceptar las consecuencias naturales de sus errores.

! Fomenten el gusto por las cosas buenas y dignas de alabanza exponiéndolos generosamente a ellas.

! Revisen y analicen los resultados de las decisiones tomadas para reforzar su compromiso hacia ellas y para mejorar las no tan buenas.

! Tomen en serio las decisiones de los pequeños con atención honesta y consejos bien pensados.

! Tengan confianza en la capacidad de los niños, como herederos celestiales, para recibir su propia inspiración.